domingo, 15 de junio de 2008

los domingos no existen

Maribé: que planes tienes para verano?

Marinero: desintegrarme, los domingos me ahorcan

Maribé: en la plataforma que ha construido tu familia en el jardin?

Marinero: cubriendo la piscina que ya nadie usa

Maribé: y luego , despues del trabajo duro cenan sobre ella

Marinero: duele más que se rían

Maribé: se pasan la comida con la cuerda que cuelga

Marinero: para ellos fue un carnaval, siempre. Ni la muerte les vale

Maribé: se disfrazaban incluso en los entierros?

Marinero: sí, de personas normales

Maribé: y de tigres, algunos tigres

Marinero: lo que más duele son sus rugidos

Maribé: se fotografían persiguiendo gente por la calle, tigres tratando de devorar faldas. Por tu calle, lo peor son las habladurías de los vecinos

Marinero: ni muerto, ni muerto

Maribé: los domingos, a que hora?

Marinero: justo a la hora en la que el soplo del corazón se hace más grande

Maribé: a la luz del crepúsculo, como caníbales. Tienen mariscos podridos en las mesillas de noche y a veces se oye el mar

Marinero: que nunca es el mar! Apréndelo ya!

sábado, 14 de junio de 2008

es como un rumor de tierra blanda,
agonizante,
una esponja de helechos y plumas,
como una lengua,

algunos la vieron absorber océanos,
chupaba el agua
los mariscos y hasta los peces más mamíferos
que aún podían respirar
y todo se hundió en las profundidades del subsuelo.

¿por qué te duelen las cosquillas?
¿Por qué te duelen tanto?
mira,
sólo sé que después vendrá la tierra
a por vosotros.
vendrá acariciando primero,
vendrá a chuparos los cerebros
pequeños y blandos como dientes de lactante,
como un bebé que quiere leche
y chupa y chupa y todo se queda seco,
como cuando mamá te daba leche,
¿te acuerdas?
claro que puedes acordarte todavía,
se quedaba tan cansada siempre.

la tierra
vendrá a lamer vuestros años,
a limpiarlos,
los dejará tan vacíos.
los abismos las llamadas
desaparecerán,
el hambre la lluvia todo.
todo bajo la arena,
y sobre ella una multitud vaciada dando tumbos,
sin nada que decirse,
chocándose unos con otros,
chocándose contra los objetos.
pondréis pegatinas con los nombres a las cosas,
pero no os acordareis de leer,
las letras también las devora la tierra.
Ya no sabéis leer.
no hay cosas, no hay personas,
crujido de pasos,
barullo de mesas y de sillas y de copas,
pero no hay nada.

Nada sirve
La tierra
Nada sirve

lunes, 19 de mayo de 2008

Esto es la socialización de la miseria.

¿y por dónde salimos?

Por dónde vais a salir, ¡por el techo!

para no llorar, no beber agua

Salir al bosque
decorarlo con motivos exóticos
y declarar una guerra,
no aclarar la doctrina.
Cazar pájaros y enseñarles a llorar
verterse en el lodo
y no existir.
Dejar de existir
sólo con la voluntad.

Una voluntad pequeña
amarrada al infinito
está callada
y sufre por los pobres gestos involuntarios,
gemidos involuntarios,
gestos, gemidos,
respirar,
escuchar,
sentir cosas pequeñas
como insectos y voluntades.

Después,
volver a la ciudad,
sin existir todavía,
manteniendo lo incorpóreo,
escondiendo la piel
que crece despacio desde la carretera,
concentrarse en no existir,
ensimismarse,
dejar de existir,
no gestos, no palabras,
no mirar.
Reír sí, un poco
y llorar también
sobre los pobres pájaros
que no han aprendido nada.
Dejar que caigan sus ojos de pez-pájaro
y no cogerlos,
resignarse,
los ojos

marcan

el camino.

Quitarse los ojos
también,
de debajo del no existir
y dejarlos en el suelo,
enterrarlos un poco con la mano
y con tierra
y no beber agua nunca más.
Para no llorar,
no beber agua.

Llegar a la ciudad sangrienta,
otra vez la ciudad,
y dormir sin ojos
y sin llantos.

Reafirmar la voluntad
golpeando severamente a las autoridades.

lunes, 21 de abril de 2008

Ayer lamí las espinas
De la certeza de una vaca
Y no sentí nada.

Probablemente fue porque
No es posible centrarse en una vaca
Y al mismo tiempo
Contemplar la caída de los muertos
A través de los agujeros en el suelo.

Eso es algo que carece totalmente de sentido.

viernes, 11 de abril de 2008

Por qué no la muerte

¿Por qué no troncharse los dientes
contra el quicio de la puerta?

¿por qué no tragarse
un millón de agujas de reloj
y sentirlas como el tiempo,
agazapadas en el estómago,
en la garganta,
sentirlas afiladas,
tratando de escapar
del cuerpo,
las puntas para afuera?

¿por qué no arrojarse a un pozo
romperse todos los huesos
por qué no,
con la noche pegada al cráneo
y los insectos devorando la boca,
con las esquirlas óseas
tropezando unas con otras
desgarrando la carne?

¿por qué no sentir dolor,
por qué no

la muerte?

domingo, 6 de abril de 2008

caos

cows

de repente mi cerebro
se ha vuelto
vía de tren,

y el vapor me somete
a la narrativa
por todos los conductos
hasta llegar a la
convulsión suprema
de la lengua,
que saldrá despedida
a causa de la presión.

me duele el verso
porque no tengo arterias
con las que coronarlo.

mis dientes se inflan,
ni siquiera puedo respirar
por miedo a que exploten
causándome otra vez
los cráteres inexplicables
que sufrí en mi octava niñez.

ahora lo comprendo todo,
cuando observo un manicomio
me desmayo,
y cuando estoy en un cementerio

miro al cielo.

a mi lado hay un crisantemo crispado
y la tumba que lo sostiene
será mi trampolín.
nunca nadie ha saltado sobre su propia tumba
para descubrir el mundo.
conseguiré deshacerme
de los hierros
que dibujan un camino
en mi cabeza.

ahora lo entiendo todo,
no quiero caminos,
me sobra el caos.

cuando llegue arriba
me tragaré una a una
todas las bolas de entropía
que pueda abarcar en
mi última pestaña
y saldré a navegar
el reino de pájaros subterráneos.